Patricio, que no aparece nadie y en mi parecer no se debe a los sovaos, mantecaos, roscos,
pasteles ni otros dulces apreciados.
Ahora a algunos de ellos los compran hechos y de otros se han olvidado.
Ya no existe el
horno del Tío Bartolo, ni el de la Campilla ni ningún otro.
Ahora está el supermercado.
Tranquilo, ya volverán. No nos llenemos el "coco" con cosas que no han pasado.