SANTA POLA: AQUEL DÍA ERA CONFESARSE...

AQUEL DÍA ERA CONFESARSE
Aquel hombre ya de mediana edad, en la Playa de Elche, tenía ganas de contar su vida a la persona que le diera confianza, se confesó de sus problemas, con el vecino de al lado de su sombrilla, y empezó contando su desbarajuste de vida llevada, y además un montón de amores prohibidos, al estar casado, según el con una mujer santa, que le había aguantado hasta ese mismo año que falleció, y el hombre en la playa quería soltar el veneno que tenía dentro de su interior, Era una boconada de aire sano, lo que parecía entrarle en su mente, según soltaba sus historias, parecía el hombre arrepentido de su pasado, su corazón pienso que le tenía desbordado, su economía funcionaba según él bien, pero su conciencia le pedía a diario que debiera saldarla con la personas que si no las había hundido, si las tenía olvidadas, Era un sin vivir, y contaba a su vecino de playa, que no era de esa tierra levantina, sus últimas aventuras en el cementerio, donde descansaba su esposa, contaba aquel hombre, que desde que perdió a su esposa, había llorado más que en toda su vida, y repetía mi esposa no se merecía un tipo tan golfo como he sido yo, y a de más tan cínico y mentiroso, si existe el infierno iré de patas a él, y no descansare en paz hasta que no haya merecido el perdón de mi esposa fallecida, que jamás me echo en cara nada, tan solo me decía, llevas mal camino, aunque tu negocio marche bien, eres un Don Juan Tenorio, que cualquier día aparecerás de mala manera, Aquella mañana el vecino de playa, se quedó completamente abrumado, al escuchar una confesión de una persona que se le veía normal, que su carga inmoral era de tener en cuenta, ya que fueron según él muchos años, siendo infiel y gastador con amores prohibidos, que al final de aquel recorrido le daría por pensar, y sentirse culpable de una vida poco moral. Al final este hombre acabo llorando, y sus lágrimas se confundían en la arena de la playa, donde las personas iban y venían sin apenas darse cuenta, de que muchas personas no precisan lugares para su declaración de ser un casi demonio, el vecino de al lado, a las dos de la tarde le dijo. Hasta siempre. Que tengamos salud y suerte, que la Madre Naturaleza le ayude a salir de esa época tan fatal, aunque usted se lo pasara bien, todo tiene su registro, y pasamos por nuestras debilidades en momentos muy duros. Luego la vida nos suele pasar factura, pero ya no queda tiempo para enderezar entuertos. G X Cantalapiedra.